La Escencia Salvaje como motor del cambio
- Silvia Marina

- 7 ene 2021
- 5 min de lectura
Primera parte
Muchas personas admiran en mi y me preguntan como logro dar cambios tan radicales, espontaneos y firmes.
Hay varios factores. Uno a al que le dí mucho crédito fué a mi emplazamiento astrológico. Nací con Urano en casa 1 ( no solo me hace loca, si no innovadora, original y diferente ) y con la luna en Acuario que me hace ser muy fría y distante cuando me siento que estoy en peligro de perder mi libertad fisica o emocional.

Esos aspectos fueron muy notables en mi edad temprana, fueron los que me hicieron dejar mi casa desde muy muy joven e irme a vivir la vida loca : sex, drugs and rock and roll, ó mas bien and reggae roots.
Me recuerdo que iba rompiendo corazones por todas partes, no solo de algunos hombres, si no también de familia y amigos. Por que permanecía en la constante sensación de que todo lo que esas personas me daban en cierto punto de la relación amenazaba mi libertad. Libertad que en esos momentos para mi significaba : amanecer donde fuera, una playa , un bosque, una hamaca , bajo la lluvia , en una fiesta donde fuera ! Significaba que me pusieran limites, que tenía que depender de alguien más para hacer lo que yo quería en esos momentos, que tenía que comprometerme a dar lo que yo era incapáz de dar, por que solo tenía mente y energía para mi y mis alocados sueños y lo que yo creía me correspondía en esa etapa de mi vida.
Entonces iba como un indio con machete, segura, eliminando todo lo que según yo me estorbaba para tener esa libertad que mi alma anhelaba y que según yo estaba en esa manera fría y desconsiderada de ser con los demás.
Pero no era sólo ese aspecto astrológico. Era mi alma, mi escencia más pura.
Un alma como la mía, Salvaje, intensa, poderosa, Sabia (digo Sabia por que se que ella nunca me hubiera llevado a hacer todo lo que hice si no fuera por que sabía que ésta es solo una vida más , que la juventud se vive al máximo y que tenía que pasar por ahí para poder llegar a mi destino) en un cuerpo de adolescente, era como un colibrí , una mariposa que va de flor en flor , de experiencia en experiencia, con un sentimiento de que no hay mañana y que quería vivir mil vidas en una en el menor tiempo posible.
Era como un tornado, nadie podía pararme, iba imponente y segura de cada paso que daba , sin cuestionamientos , desde un impulso poderoso, sin miedo de nada, dispuesta a dar la vida y sacrificarlo todo con tal de poder sentirme libre de hacer lo que me diera la legítima gana.
Por supuesto que terminar una relación de la noche a la mañana , dejar de estar enamorada en cuestion de horas, decidir que alguien ya no era mi amigo, dejar una casa o espacio en después de haberme comprometido, y muchísimo más, ó haber dejado la secundaria tirada , fué tan fácil para mi como quitarme la ropa y meterme en la ducha, no me causaba ningún sentimiento, ni arrepentimiento, ni siquiera sentía pena o lástima nada.... Mucha gente pensó que era por el tema de las drogas, pero no, era mi naturaleza la que predominaba , mi instinto de supervivencia, y mi deseo profundo de ser totalmente libre.
La primera vez que lo hice fue cuando le dejé una carta a mi mamá diciéndole que yo me iba de la casa, que ahí con ella no era felíz, que me sentía en una cárcel y que me dejara en paz, que no me buscara y que yo iba a estar bien.
Era como si no tuviera corazón, como si estuviera poseída por un espíritu que solo se empeñaba en causar dolor a los demás, almenos eso decían todos. Yo por dentro lo que estaba era extasiada con solo la idea de saberme libre de ir y hacer a mi voluntad.
Esa misma escencia que hay en mí, ese mismo deseo de libertad , que ahora dejo de echacarselo a la astrología , esa mi escencia salvaje, es la que me hizo tambien decir sin asco y de la noche a la mañana no más.
Cuando las drogas comenzaron a causarme más dolor que alegría y mi escencia pudo vislumbrarlo, dije hasta aquí.
Y acá es donde vamos a hilar más fino, por que en ese tema en específico me llevó más tiempo darme cuenta de el daño que me estaba causando a mi misma , esa misma sensación de libertad que me daba el abuso de drogas y alcohol, era la que estaba muy sutilmente arrebatándome la libertad.
Y es que eso es lo que pasa cuando hay una naturaleza libre, cuando algo brilla , cuando hay pureza en el Ser.
Aparece manifestada una fuerza contraria que te lleva de una manera traicionera, como la araña que atrapó a Frodo en el Señor de los Anillos, te tira el primer veneno, te paraliza y poco a poco te va atrapando entre sus redes hasta que te encuentras ahí sin poder salir, tiene que venir una fuerza externa que te pueda rescatar.
Escuchar a mi alma Salvaje y a mi deseo de libertad no fue mi error. Si yo hubiera tenido la malicia que se necesita para saber que la droga era la trampa que me iba a llevar a perder esa libertad tan sagrada para mi yo habría sido victoriosa en mi misión de encontrar la libertad absoluta.
Esa esencia poderosa es mía, la proclamo como mi único derecho y mi virtud más preciada.
Esa escencia, aunque convaleciente, me ayudó a salir de relaciones en donde caí después de las drogas, en donde quisieron mantenerme prisionera, en donde me querían cambiar, en donde mi brillo les estorbaba , mi reflejo era muy fuerte y lo más cómodo para ellos fué mutilarme de diferentes maneras, me deje manipular y vencer, por que al final lo único que yo necesitaba después de tanta intensidad era sentirme querida y aceptada, después de recibir todo el rechazo de la humanidad por serle fiel a mi escencia , me cansé de sentirme sola en mi misión, me dí por vencida y sedí.
Esa escencia es tan grandiosa, que mi propio ego la ha querido eliminar. Sin ella me podría estar regocijando en mi propia mierda y victimismo, podría seguir culpando a todos de mis desgracias, fracasos y frustraciones, podría mantenerme postrada en una cama inmóvil culpando a Dios por haberme dado esta vida.
Esa la Salvaje , la poderosa, la dueña de toda libertad , estuvo dormida en mi por muchos años, depués de haber sido la reina de mi vida. Casi la mato. Pero ella se negaba a morir. La oía respirar, a veces hasta me hablaba, me decía que por favor no la olvidara y la dejara salir.
Le eche las culpas por años de todo lo que había salido mal, llegué a pensar que ser así era una desgracia, la peor maldición, quise domesticarla de muchas maneras en religones, en doctrinas, en sectas , en filosofías, en relaciones.
Esa escencia en mi es la que cuando despierta me hace hacer cambios sin precendentes, la que me lleva con gracia, seguridad y orgullo a dar el salto cuántico hacia lo desconocido y manifiesta lo inimaginable.


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